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Educación superior, género y empleo

Keilor Rojas Jiménez *

Actualmente miles de jóvenes ingresan a las universidades y eligen carreras que les proporcionan escasas o nulas posibilidades de encontrar trabajo. Esto puede deberse, entre otras razones, a las debilidades del sistema de orientación vocacional, a la carencia de información sobre el mercado laboral y también a la amplia oferta de espejismos comerciales que inducen a los jóvenes y a sus familias a adquirir deudas e invertir años de estudio para luego convertirse en profesionales desempleados.

 

Esta situación se torna aún más compleja si la analizamos desde una perspectiva de género, ya que las mujeres, quienes representan casi dos tercios de la población en educación superior, deciden estudiar mayoritariamente carreras que cuentan con limitadas oportunidades laborales, mientras que los hombres optan por estudiar profesiones con mayor empleabilidad.

Datos de la Oficina de Planificación de la Educación Superior indican que las mujeres obtienen el 77% de los títulos emitidos en educación y el 60% en ciencias sociales, respectivamente, mientras que los hombres predominan en las ciencias básicas e ingenierías, alcanzando más del 70% de los graduados.

La producción de profesionales revela que cerca del 70% de los graduados en el país corresponde a las carreras de educación y ciencias sociales, mientras que los relacionados con ciencias e ingenierías alcanzan solamente un 13%. Esto quiere decir que cada año están saliendo a buscar trabajo un gran número de educadoras y otros profesionales en ciencias sociales junto con un limitado número de ingenieros e informáticos.

El agravante aquí es que en carreras como educación, anualmente se están graduando cerca de 10.500 profesionales, de los cuales apenas 1.000 tendrían opciones de conseguir trabajo, según estimaciones del Ministerio de Educación. Esto implica que los restantes profesionales, en su mayoría mujeres, tienen que ingeniárselas para conseguir un puesto afín a sus estudios. En esto, las instituciones de educación superior, privadas y públicas, deberían asumir la responsabilidad respectiva por continuar formando futuros profesionales sin opciones laborales.

Por otro lado, los profesionales que se gradúan en carreras como ingenierías e informática, en su mayoría hombres, prácticamente todos consiguen trabajo y según las estimaciones de demanda de las empresas, se requieren todavía muchos más.

Algunos elementos que se deberían considerar como parte de un plan estratégico para afrontar esta situación son los siguientes: 
-Se deben fortalecer los programas de orientación vocacional temprana, tanto en casa como en la escuela, que permita a los niños y niñas desarrollar sus afinidades e inclinaciones cognitivas y que propicie un acercamiento hacia las carreras científico-tecnológicas. Esto debe hacerse en forma sistemática, clara y permanente.

-Es necesario proporcionar a los jóvenes información clara sobre la naturaleza, demanda en el mercado laboral y las posibilidades reales de éxito profesional en cada una de las carreras. Esto para eliminar las asimetrías de información y para que ellos y ellas puedan aspirar a empleos de más calidad y mayor remuneración.

-En los diferentes esquemas de otorgamiento de becas debe valorarse positivamente a quienes optan por estudiar las carreras científico-tecnológicas, tanto a nivel técnico como a nivel universitario.

-Es fundamental que se realice una redefinición del número de los cupos asignados a las diferentes carreras, aumentando la proporción en las carreras de mayor salida profesional como ciencias o ingenierías y reduciendo, o incluso creando una moratoria, en aquellas con sobreoferta de profesionales.

Mediante una adecuada orientación vocacional y la provisión de información precisa se esperaría que las próximas generaciones cuenten con mayores elementos a la hora de elegir las carreras universitarias, en las que se considere las posibilidades de empleo y superación profesional así como la contribución al desarrollo del país.


* Viceministro de Ciencia y Tecnología

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